viernes, 6 de enero de 2012

Hueso y piel aparecen ante ti. Con una sonrisa desdibujada en sus recovecos. Te llaman, te observan y aclaran: "somos lo que nadie quiso."
Muertos en vida, yacen más despiertos que nunca. Sus lápidas absorben tu ánima y te acarician la espalda. Semblantes pálidos, nadie se acuerda de ellos. Son los libros del olvido. Las historias de antaño rememoran batallas perdidas, naufragios de un continuo sueño inalámbrico. 
Deja que tu cuerpo realice un análisis sensorial completo. Añade relatos a tu mente. Regocíjate en ello. No es difícil pasar página, observar las palabras, que te dictan: "¡lee! ¡Sí, o también!"
Alimenta tu cerebro.

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